Cómo debería cambiar tu Dieta en Verano

Cómo debería cambiar tu Dieta en Verano

Así es como debería cambiar tu Dieta en Verano

¿Debe cambiar la Dieta en verano? Puede que nunca hayas caído en ello, pero como seguramente sí habrás escuchado “somos lo que comemos” el cuerpo responde de una manera u otra según el tipo de nutrientes y alimentos que le proporcionemos. Es por esta razón tan básica por lo que cobra todo el sentido del mundo cambiar, aunque fuera ligeramente, nuestra dieta en verano

Como sabréis, y muchos sufriréis cada año, las temperaturas en esta época vienen rozando límites insospechados, algo que lógicamente agota nuestras energías e imposibilita hacer ciertas actividades que en invierno no teníamos problema en hacer. 

Sobre todo, esto ocurre con más frecuencia e intensidad justo en el intervalo de tiempo en el que nos despojamos de nuestra ropa de manga larga por las prendas más frescas. Un momento que últimamente ha acontecido en nuestro país repentinamente, casi de un día para otro, así que… ¿por qué no prepararse de todas las formas posibles? Como de costumbre, la solución no solo está en el exterior, también lo está, y en su mayor esplendor, en el interior. 

Por lo que atentos a estas claves que a continuación os ofrecemos, algunas de ellas pueden parecer lógicas, pero no viene mal recordarlas. 

  1. Incorpora mayor cantidad de Aceite de Oliva Virgen Extra a tu Dieta

Como productores de Aceite de Oliva Virgen Extra no podíamos dejar escapar este consejo, aunque cuidado, no trata de excederse con la cantidad sino de sustituirlo por otro tipo de suplementos, en concreto por grasas saturadas como la mantequilla. Y ahí es donde entra el AOVE, rey en niveles poliinsaturados como el salmón, el atún, las nueces o el aguacate.

Además, existen estudios (como uno realizado por la Universidad de Georgia en Estados Unidos) que demuestran cómo una Dieta rica en grasas poliinsaturadas, con alimentos como los anteriormente descritos, reduce el apetito saciando más que dietas donde las grasas saturadas prevalecen.  

Según una de las investigadoras de este estudio aseguraba que: “los hallazgos nos dicen que comer alimentos ricos en grasas poliinsaturadas puede cambiar favorablemente las hormonas del apetito para que podamos sentirnos saciados durante más tiempo”. 

Por tanto, además de tener una dieta mucho más saludable, ayudaremos a nuestro metabolismo y cuerpo a mantenerlo saciado durante más tiempo, algo que nos ayuda a sentirnos mucho más ligeros a la hora de desempeñar cualquier tipo de actividad. 

2. Mayor hidratación

Esta es una de las claves más conocidas, pero lejos de beber al menos los 2 litros de media al día que nos recomiendan todos los reportajes televisivos en verano, hay muchas formas de añadir mayor nivel de hidratación al cuerpo. Si nos aburre recurrir a la típica botella de agua, podemos realizar infusiones frías, zumos naturales o los llamados “smoothies” y por supuesto incorporar mucha más fruta a nuestra dieta. 

Existen decenas de variedades de frutas con las que podemos contar en verano y consumir de forma diferente, la sandía es conocida por la cantidad de agua que posee y que nos aporta, así como las cerezas, las papayas, las bayas, los melocotones etc. 

Sin olvidarnos del limón, claro está, que además de ser rico en calcio y Vitamina C, fortalece nuestro sistema inmunitario. El limón también es conocido por los antioxidantes que posee, los cuales ayudan a liberarnos de toxinas y a tonificar nuestras células. 

A menudo, cuando escuchamos “consumir más piezas de frutas” no todo se resume a la típica pieza que consumimos después de almorzar. Si ahondamos más en los beneficios de otro tipo de alimentos, podemos sorprendernos.

Lo mismo ocurre con el pepino, alimento que está compuesto por un 97% de agua además de ser rico en vitamina E

3. Fibra, legumbres, cereales integrales

Seguramente que ya habéis oído hablar de la astenia, ese cansancio incipiente que aparece justo cuando el tiempo empieza a cambiar, las horas de luz natural son mayores, las temperaturas ascienden y el día parece ser mucho más largo. La primavera y el verano son estaciones que conquistan pero también repercute de forma no tan positiva en nuestro estilo de vida

Para ello, los alimentos con cereales integrales o las legumbres son perfectos, el magnesio, las vitaminas y el triptófano que contienen nos ayudarán a conservar la energía con mayor rendimiento y así, poder hacer frente a la fatiga y el cansancio natural de estas fechas. 

A su vez, los alimentos ricos en fibras, como las verduras, harán que podamos liberarnos de forma natural de excesos pasados. Y es que, como todos sabemos, en invierno es más fácil caer en la tentación de consumir comidas más pesadas, alimentos más grasos y procesados con la falsa creencia de que es lo que “nos lo pide el cuerpo”. 

Si conseguimos modificar, por poco que sea, nuestra Dieta con algunas de estas instrucciones, comprobaremos lo que nos vienen advirtiendo desde hace mucho tiempo: cuán importante es la alimentación en nuestro estilo de vida.

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